
Nació en Manila (Filipinas) en 1836. Su madre, noble peruana, y su padre, militar español, eran ambos muy cristianos. Recibió Isabel notable cultura y formación excelente; más en su vocación fue tenazmente combatida por su madre. Vencida al fin esta oposición, Madre Isabel abrió en Madrid una casa de ejercicios en 1877, ocupándose en esto y en la catequesis con las primeras Hermanas. Poco después abrió internados y escuelas para remediar la pobreza e ignorancia de la infancia menos favorecida.
Madre Isabel fue una mujer abierta para su época, con gran capacidad para leer los signos de los tiempos. Capaz de inculturarse en una tierra distinta a la suya, con otras costumbres, otras tradiciones, otros hábitos. Educadora de la Mujer, en una época de opresión y marginación social, para convertirla en agente de su propia transformación. Isabel aparece como una mujer extraordinaria para su tiempo. Supo hacer una síntesis admirable entre fe, competencia pedagógica y caridad personal. |